Cómo hacer compost en casa: proporciones, humedad y problemas
El compost convierte tus restos de fruta, verdura y hojas en el mejor abono para el huerto. El proceso lo hacen los microorganismos; tú solo tienes que darles comida equilibrada, agua y aire. Así se consigue.
En resumen
- Mezcla restos «verdes» (húmedos, ricos en nitrógeno) y «marrones» (secos, ricos en carbono). Cornell propone una parte de verdes por dos o tres de marrones para acercarse a una relación carbono:nitrógeno de 30:1.
- La humedad ideal es la de una esponja escurrida: al apretar un puñado deben caer solo unas gotas.
- Remover aporta oxígeno y evita malos olores.
- No eches carne, pescado, lácteos, aceites ni excrementos de perros o gatos.
Compostar es dejar que bacterias, hongos e invertebrados descompongan la materia orgánica en un producto oscuro, estable y con olor a tierra de bosque: el compost. En casa puedes hacerlo en un compostador de jardín o, en un piso, en una compostera de terraza o con lombrices (vermicompost).
La receta: verdes y marrones
Los microorganismos necesitan carbono (energía) y nitrógeno (para crecer) en una proporción adecuada. La referencia técnica es una relación carbono:nitrógeno (C:N) de unos 30:1, según el Instituto de Gestión de Residuos de la Universidad Cornell. En la práctica se consigue mezclando dos tipos de restos:
| «Verdes»: ricos en nitrógeno, húmedos | «Marrones»: ricos en carbono, secos |
|---|---|
| Restos de fruta y verdura | Hojas secas |
| Posos de café y bolsitas de té sin plástico | Ramitas trituradas, paja |
| Césped recién cortado (en capas finas) | Cartón y papel sin tinta brillante, troceados |
| Restos de plantas del huerto sanas | Serrín de madera no tratada |
| Cáscaras de huevo (trituradas) | Hueveras de cartón |
La regla práctica que propone Cornell Cooperative Extension: una parte de verdes por dos o tres partes de marrones, en volumen.
Guarda marrones para todo el año
En otoño sobran hojas secas y en verano faltan. Guarda un saco de hojas o de cartón troceado junto al compostador: cada vez que eches restos de cocina, cúbrelos con un puñado de marrones.
La humedad: una esponja escurrida
El compost debe estar húmedo pero no empapado. La prueba: coge un puñado y apriétalo. Deben caer solo unas gotas, como de una esponja escurrida. Las guías técnicas sitúan el contenido de agua ideal en torno al 40–60 %.
- Demasiado seco: la descomposición se para. Riega y añade verdes.
- Demasiado húmedo: falta aire, aparecen malos olores. Añade marrones y remueve.
El aire: remover
Los microorganismos que hacen un buen compost necesitan oxígeno. Sin aire, aparecen otros que fermentan y huelen mal. Remueve o voltea el compost cada una o dos semanas, sobre todo al principio. Los marrones de estructura gruesa (ramitas, cartón arrugado) también ayudan a que circule el aire.
Compost caliente y compost frío
- Compost caliente: con un volumen grande, buen equilibrio y humedad, el interior se calienta mucho por la actividad microbiana. Es más rápido y ayuda a destruir semillas de malas hierbas y patógenos. Según las guías de Cornell, una mezcla con poco nitrógeno no llega a calentarse y una con demasiado puede sobrecalentarse.
- Compost frío: en composteras pequeñas de terraza el montón no se calienta mucho. Funciona igual, pero tarda más (varios meses) y no destruye las semillas de malas hierbas.
Qué no echar al compost
- Carne, pescado, huesos, lácteos y aceites: atraen animales y dan malos olores.
- Excrementos de perros y gatos: pueden contener parásitos.
- Plantas enfermas o con plagas y malas hierbas con semilla, salvo en compost caliente bien gestionado.
- Ceniza de madera tratada, carbón y restos de barbacoa.
- Plásticos, incluidos los «biodegradables» que no estén certificados para compostaje doméstico.
Cuándo está listo
El compost maduro es oscuro, desmenuzable, con olor a tierra y sin restos reconocibles (salvo trozos leñosos, que puedes cribar y devolver al compostador). Según el método y la estación, tarda de dos a doce meses.
No uses compost inmaduro en macetas
El compost a medio hacer puede seguir descomponiéndose en la maceta, consumir nitrógeno y dañar raíces. Y aunque esté maduro, el servicio de extensión de UMass recuerda que un compost muy rico puede quemar raíces en recipientes: úsalo mezclado con el sustrato. Lo explicamos en el mejor sustrato para maceta.
Problemas frecuentes y soluciones
| Problema | Causa probable | Solución |
|---|---|---|
| Huele a podrido o a amoníaco | Exceso de verdes y de agua, falta de aire | Añade marrones y remueve |
| No se descompone | Demasiado seco o exceso de marrones | Riega y añade verdes |
| Mosquitas | Restos de fruta expuestos | Entierra los restos y cúbrelos con marrones |
| Hormigas | Compost demasiado seco | Humedece y remueve |
| Ratones | Restos de comida cocinada o pan | No eches comida cocinada; usa compostador cerrado |
Preguntas frecuentes
¿Puedo compostar en un piso sin terraza?
La opción más práctica es el vermicompost con lombrices, que no huele si se maneja bien. Lo explicamos en vermicompost en casa. También existen composteras de cocina que fermentan los restos.
¿Hay que añadir activadores?
No son necesarios. Un puñado de compost maduro o de tierra de jardín aporta los microorganismos.
¿Cuánto compost usar en el huerto?
En macetas, un 20–30 % de la mezcla del sustrato. En bancales, una capa de 2–3 cm al inicio de cada temporada.
Fuentes y referencias
Datos contrastados con estas fuentes. Fecha de la última revisión: 23 de octubre de 2026.
- Cornell Cooperative Extension — Supplemental composting flyer (proporción de verdes y marrones)
- Cornell Waste Management Institute — Balancing the compost recipe (relación C:N)
- Cornell Waste Management Institute — Composting in schools: C:N ratio
- Condado de Broome (Nueva York) — Composting brochure (humedad de esponja escurrida)
- UMass Extension — Bagged potting mixes and garden soils (calidad del compost en macetas)
Escrito por Pedro Fernández Sánchez
Editor de Surco y Maceta. Reúne y contrasta lo que dicen los servicios de extensión agraria, universidades y organismos oficiales sobre cómo cultivar hortalizas en macetas, mesas de cultivo y pequeños huertos.
Las fechas y cantidades son orientativas: dependen de tu clima, tu orientación y tu sustrato. Observa tus plantas y ajusta. Si usas un producto fitosanitario, sigue siempre su etiqueta.